Sé que me pasaría. Siempre me sucede lo mismo: un desánimo y una peligrosa incapacidad de sorprenderme por la demagogia de nuestros líderes políticos que me lleva a un hastío social de tal magnitud, que termino pasando al menos la segunda mitad de cada uno de los últimos 3 o 4 períodos presidenciales declarando vehementemente que no voy a perder mi tiempo en una urna electoral. Sin embargo, cada vez claudico ante la responsabilidad que tengo como ciudadano. Ante el llamado a asumir una actitud colectiva coherente con lo que luego será mi derecho a reclamar, al menos platónicamente, el cumplimiento de demandas sociales mínimas.Asi que voté. Y lo hice con la mejor intención de adherirme a un criterio lo más cercano posible al candidato ideal, con propuestas de valor orientadas a establecer la equidad y justicia requeridas para que una sociedad marche, si bien no perfectamente, por lo menos amparada en un marco de referencia de integridad y coherencia con las leyes establecidas.
La determinación anterior no fue fortuita. Mucho influyeron las circunstancias que el Señor fue manifestando a mi alrededor, como el que tuviera oportunidad de escuchar el mensaje Patriotismo y Elecciones, del pastor Oscar Arocha, en el cual describe la correcta postura del cristiano frente a las elecciones electorales en este viciado escenario socio-político.
Sugiero lo escuchen o descarguen el pdf que contiene el bosquejo del sermón. No podrán estar en desacuerdo. Se los garantizo.
Gracia y paz a cada uno.

