20 abr. 2008

Con qué permiso se proclaman patrocinadores de mi nacionalidad...?


Mi nacionalidad es, primeramente, espiritual. Dios, por Su gracia, ha modificado mi pasaporte existencial, y donde decía "el Mundo" ha escrito, con la sangre de su amado Hijo Jesucristo, mi Señor, las palabras "el Reino Celestial". Por tanto, poco debería molestarme cualquier agravio a mi nacionalidad terrenal, la cual es efímera, inefectiva, y la más de las veces puramente nominal... o sea, que chauvinista no soy...

Sin embargo, es indignante ver el uso que hacen de esa nacionalidad para cualquier objetivo político o mercurial, sin reparar en el efecto nocivo que pueda provocar el vínculo entre lo promocionado y la nación; esto es, las personas. Porque, a fin de cuentas, qué es la nación si no las personas que la componen, sus costumbres, sus principios (si los hubiera, porque ese es parte de todo el problema: se perdieron hace tiempo los principios... de toda clase, se agotaron...).

Tal es el caso de la campaña promocional de la Cervecería Nacional Dominicana, que toma por los cabellos ciertas características de nuestra cotidianidad y monta sobre ese caballete su conocido producto, presentándola como la heroina vestida de verde que vino a salvar la identidad nuestra. Irrita porque dominicanos somos todos los nacidos en este suelo, pero no es cierto, ni correcto, decir que todos nos identificamos con una "pequeña". Es más que incorrecto: es una falta de respeto a mi individualidad y un atentado contra mis normas y costumbres de consumo.

Yo admito que comencé mal este artículo, porque pareciera que mi enfado deviene directamente de mis convicciones espirituales; pero es que, aunque yo no hubiera sido objeto de la gracia de Dios, quién le dió permiso a la CND para decir que ellos representan o patrocinan mi nacionalidad ?!?!? Tomaré yo cerveza acaso ?!?!? Pretenciosos, arrogantes, bueno freco...!