3 nov. 2012

Sin mayores comentarios... solo la Palabra de Dios


Entonces el rey Roboam pidió consejo de los ancianos que habían estado delante de Salomón su padre cuando vivía, y dijo: -¿Cómo aconsejáis vosotros que responda a este pueblo?

Y ellos le hablaron diciendo: -Si tú fueres hoy siervo de este pueblo y lo sirvieres, y respondiéndoles buenas palabras les hablares, ellos te servirán para siempre.

Pero él dejó el consejo que los ancianos le habían dado, y pidió consejo de los jóvenes que se habían criado con él, y estaban delante de él.  Y les dijo: -¿Cómo aconsejáis vosotros que respondamos a este pueblo, que me ha hablado diciendo: "Disminuye algo del yugo que tu padre puso sobre nosotros"?

Entonces los jóvenes que se habían criado con él le respondieron diciendo: -Así hablarás a este pueblo que te ha dicho estas palabras: "Tu padre agravó nuestro yugo, mas tú disminúyenos algo"; así les hablarás: "El menor dedo de los míos es más grueso que los lomos de mi padre.  Ahora, pues, mi padre os cargó de pesado yugo, mas yo añadiré a vuestro yugo; mi padre os castigó con azotes, mas yo os castigaré con escorpiones".

Al tercer día vino Jeroboam con todo el pueblo a Roboam, según el rey lo había mandado, diciendo: "Volved a mí al tercer día".  Y el rey respondió al pueblo duramente, dejando el consejo que los ancianos le habían dado;  y les habló conforme al consejo de los jóvenes, diciendo: -Mi padre agravó vuestro yugo, pero yo añadiré a vuestro yugo; mi padre os castigó con azotes, mas yo os castigaré con escorpiones.

Y no oyó el rey al pueblo; porque era designio de Jehová para confirmar la palabra que Jehová había hablado por medio de Ahías silonita a Jeroboam hijo de Nabat.

Cuando todo el pueblo vio que el rey no les había oído, le respondió estas palabras, diciendo: -¿Qué parte tenemos nosotros con David? No tenemos heredad en el hijo de Isaí. ¡Israel, a tus tiendas! ¡Provee ahora en tu casa, David!

Entonces Israel se fue a sus tiendas.  Pero reinó Roboam sobre los hijos de Israel que moraban en las ciudades de Judá.  Y el rey Roboam envió a Adoram, que estaba sobre los tributos; pero lo apedreó todo Israel, y murió.

Entonces el rey Roboam se apresuró a subirse en un carro y huir a Jerusalén.  Así se apartó Israel de la casa de David hasta hoy. (1R 12:6-19)